Para este festival le tocó el turno a Riobamba,
específicamente en la Quinta Macají, un recinto poseedor
de lujosas instalaciones para festivales, en esta ocasión fue
organizada por JVC y Muro Producciones, la idea de este año era
el realizar un festival benéfico a favor de los damnificados
del Volcán Tungurahua, la entrada era gratuita con la condición
de que se donaran víveres que fueron recogidos por personal de
la Defensa Civil del Chimborazo y revisados por gente del Movimiento
Rockero Cultural Juan Montalvo de Ambato, que lucían sus camisetas
blancas confeccionadas para el evento.
Haciendo el uso correcto de la hora ecuatoriana el
evento empezó al medio día con grupos locales que no figuraban
en el cartel como Centuria y Sagot, ellos interpretaron un repertorio
de Heavy Metal contemporáneo y clásico respectivamente.
El encargado de iniciar el cartel oficial fueron los
Portovejenses Agonía que hicieron de las suyas con sus propios
instrumentos y una guitarra prestada, su estilo Death metal antaño
sonaban por todo el local con fuerza, un despliegue muy escénico
de sus enormes integrantes, en otra locación algunos distraídos
observaban la Expo Rock que reseñaba la historia del Rock Ecuatoriano
en discos de Acetato y fotografías, colección expuesta
por el organizador Juan Vásconez.